Protestas desnudas – Derecho o provocación

Luego del suceso en una de las playas de argentina, donde la conducta policial contra unas mujeres ejerciendo “topless” en una playa ha resultado en una movilización de miles de mujeres en varias ciudades argentinas. Llamado “Tetazo argentino”, un movimiento que golpea miles de mujeres desnudas reclamando sus derechos.

Para muchos y en realidad cuando me refiero a muchos, intentó decir TODOS, el suceso ocurrido en una de las playas argentinas fue un desmedido operativo policial para impedir que tan solo 3 chicas continuarán haciendo “topless” en una playa de argentina, generando así que cientos de  mujeres en diferentes ciudades desnudaran sus pechos como forma de protesta. La iniciativa ha adoptado la denominación “Tetazo”, el principal objetivo es poner fin de la opresión a los cuerpos de las mujeres.

Este movimiento ha puesto fecha previa para el paro internacional de mujeres, convocado para el próximo 8 de marzo (dia internacional de la Mujer), por el movimiento “Ni una menos”, que en octubre del  2016, movilizaron  a las mujeres de argentina en contra de la violencia de género luego del brutal asesinato de la joven Lucía Pérez.

Convocatoria que surgió a raíz de la expulsión, hace algunas semanas, de las tres mujeres que tomaban sol sin la parte de arriba de su traje baño en la playa de Necochea, ciudadanas que pertenecen a la provincia de Buenos Aires, cuando al menos 20 policías llegaron y les pidieron que se taparan por petición de algunos presentes, y bajo una advertencia de que serían detenidas por violar una norma que rige desde el año 1973, cuando gobernaba el país una dictadura militar.

Miles y miles de mujeres se reunieron con los pechos descubiertos y consignas en pancartas, en sus pechos y espaldas, las manifestantes argentinas gritaron: “la única teta que molesta es la que no se vende”. Pero este es solo uno de los slogans que utilizaron, y cientos más se puede ver a través de las redes sociales, donde también millones de mujeres apoyan el movimiento.

“Reclamamos la soberanía de nuestros cuerpos”. Esa fue una de los eslóganes que utilizaron en el Obelisco de Buenos Aires, las mujeres se reunieron allí para reclamar la “soberanía” de sus cuerpos. En Córdoba, al centro del país, las tetas inundaron las calles y la plaza Vélez Sarsfield. Mientras que en Rosario, a más de 300 kilómetros de la capital, el emblemático Monumento a la Bandera también fue centro para recibir a las manifestaciones que apoyaban la causa.

Entre cantos a favor de la libertad de las féminas por mostrar su cuerpo en espacios públicos, alzaban pancartas en las que se podían ver diferentes eslóganes, demostrando que ellas no asistieron a la concentración a mostrar sus tetas, sino a demostrar que son mujeres libres, sobre su cuerpo y con un fuerte grito contra la represión y el negocio sobre el cuerpo de las mujeres.

A través de las manifestaciones, condenaron el artículo 70 del Decreto Ley 8031/73 del código de faltas de la ciudad de Buenos Aires, que ordena multas a las personas que “con acto, palabra, dibujo o inscripción torpe u obscena ofendiere la decencia pública”. Esa fue la norma jurídica que sirvió como instrumento para someter a los bañistas de la ciudad balneario de Necochea.

Abrir el debate sobre la igualdad

La concejal de la ciudad de Rosario por el Partido de la Ciudad Futura Caren Tepp afirmó que al igual que el “topless” en Necochea como los “tetazos” permiten abrir un debate sobre los derechos de los ciudadanos y en especial el de las mujeres y la igualdad de género.

El primer paso para desnaturalizar el actual estado de las cosas, las históricas relaciones de opresión y desigualdad entre mujeres y hombres que impregnan distintos ámbitos de la vida es primordialmente el debate. Y para generar un debate, no hay nada mejor que esperar una provocación o generarla.

Todos los procesos de conquista de derechos comienzan con algún acto de rebeldía. El “Tetazo” ha marcado un proceso de movilización y organización mucho más amplio y diverso, donde las mujeres son las principales protagonistas. Exigen no solo igualdad y libertad, sino también el derecho fundamental a la vida. Exigimos, ni más ni menos, que no nos maten por el solo hecho de ser una mujer.

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